miércoles, 7 de agosto de 2013

Presentación de un personaje



Se decide por la mesa que está contra la pared. La luz es buena, hay una ventada semi abierta que deja entrar una brisa agradable y las mesas a su alrededor están vacías.
El ambiente es perfecto para ponerse a trabajar.
Se pide un cortado y un agua mineral. El mozo trae el pedido y lo coloca en el centro de la mesa. Ella reacomoda las bebidas, el café del lado izquierdo junto al azúcar y el agua del lado derecho, con las servilletas. El cuaderno queda en el medio, con la distancia justa para que no choque con nada al abrirlo.
En la pared de enfrente, colgado bien a lo alto, hay un cuadro torcido.
Piensa que la pintura es linda, le hace acordar a algún artista famoso pero no recuerda a cuál y tampoco le importa demasiado.
El ambiente es perfecto para ponerse a trabajar así que abre su cuaderno decidida a escribir. Como apoderada por una fuerza interna y desconocida, completa la primera página en un minuto.
Se toma el cortado y sirve el agua mineral. Cierra el cuaderno por miedo a manchar las hojas.
Mira el cuadro torcido. Se pregunta si la persona que lo colgó no reparó en semejante detalle. Niega con la cabeza y piensa en el paso del tiempo. En la humedad de la pared. En los vientos fuertes del invierno. Cualquier causa le parece válida para entender la inclinación prominente de la pintura.
Se sirve otro vaso de agua y abre el cuaderno nuevamente. El ambiente es perfecto para trabajar.
Mientras escribe, piensa en su antiguo dolor en la muñeca. No entiende si todo era una impresión de su cabeza o realmente hizo algo para que se le pasara.
Pensar en su mano la distrae y levanta la vista. Deja la pluma al lado del agua y mira nuevamente el cuadro. Observa las figuras representadas y repara en la cantidad de objetos que hay sobre una mesa. Le divierte advertir que las cosas deberían caerse por la inclinación.
Mira su reloj pulsera y abre su cuaderno. Escribe unas líneas y vuelve a apoyar la pluma.
¿Será que el tornillo con el que está colgado el cuadro está un poco suelto?
Se levanta bruscamente de la mesa y se acerca a la pintura. La observa con detenimiento y levanta los brazos con la intención de enderezarla. No llega.
Vuelve a su lugar y alcanza a atajar la pluma que se encuentra al borde de la mesa por causa de la brisa que entra por la ventana.
Se posiciona para escribir nuevamente pero a último momento se arrepiente y llama al mozo.
Desaparece en cuanto paga la cuenta.

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