lunes, 19 de agosto de 2013

ella

Lo último que recuerda de ella es su espalda rozando las puertas que, irrespetuosas, le cerraron por detrás.
Todos los días vuelve al mismo andén con la esperanza de volver a verla y hacerle la pregunta.
Confía plenamente en que en algún momento aparecerá y entonces repite en voz muy baja y sin parar, las palabras que pronunciará en forma de interrogación.
No le tiene miedo a la respuesta. Sabe que, pase lo que pase, siempre podrá volver a empezar en otro lado.
Además, está seguro de que es ella. Tanto lo está, que también ensaya la reacción que vendrá luego del esperado veredicto.
Y el día en que realmente ocurra todo, no habrá lugar para dudar ni pensar demasiado.
El plan es perfecto.
Sólo resta que el tiempo y el espacio los vuelva a reunir.
Que el banco del andén esté vacío.
Que el tren pase exactamente a las 15.35hs
Que una leve brisa enfríe sus párpados cerrados.
Y que ella se acerque para conocerla más. Y finalmente pedirle que, como personaje favorito, se quede lo suficiente para contar su historia.

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