miércoles, 30 de abril de 2014

ya finalizando la entrevista, el hombre apoya sus hombros sobre los papeles del escritorio y mirándola fijo le pregunta por qué debería contratarla.
ella imita sus movimientos, apoya el torso sobre sus hombros y con una mirada fija le responde: " va a contratarme porque todo se trata del efecto dominó".
ante la mirada extrañada de él, continúa su idea: "todos queremos pertencer a ese algo que supuestamente nos supera y, como habrá leído, ya otros similares a usted me han contratado"
se levanta sabiendo que muy probablemente no consigo el trabajo, sin embargo, antes de dirigirse a la puerta, agrega: dudo de que usted sea la excepción a la regla. por lo tanto seguramente se esfuerza por no quedarse afuera de la cadena.




martes, 29 de abril de 2014

comenzó a leer el libro que sólo pudo continuar por unos minutos porque el sueño la venció.
había estado toda la tarde tratando de arreglar ese cuarto que de tan desordenado parecía representar un reflejo mental de su cabeza. estuvo a punto de dejar todo como estaba pero algo la animó a seguir y así, luego de varias horas de trabajo, logró generar un orden en ese caos que amenzaba con no dejarla más.
cuando se sentó en el sillón, finalmente a descansar con su café y el libro, no logró quedarse despierta más de diez minutos. un sueño profundo la venció casi sin esfuerzo y la sumergió en una pesadilla de la que sintió que no iba a despertar jamás. una mujer  dejada y completamente desordenada se adueñaba de su carácter y convertía a su cuarto en un sitio incómodo y repleto de cosas que  difícilmente iba a poder ordenar en una tarde.

domingo, 27 de abril de 2014

vacío

el vacío. ese pozo profundo en el que todos caemos alguna vez.
oscuridad absoluta que hiela la sangre y no la deja fluir.
sensación de pérdida total que atraviesa el cuerpo y lo corta en dos, dejando una división que el tiempo parece no querer unir en lo inmediato.
es un vacío que persigue, que insiste porfiadamente en quedarse para siempre si no luchamos contra la imnobilidad que provoca cuando nos rodea.
ese vacío traicionero cuya generosidad disfrazada de simple duda, nos lleva a ceder a sus encantos y hasta a creer en que lo que transmite es necesariamente verdadero.
y entonces, el vacío se vuelve carne y devora hasta el último ápice de nuestra sensibilidad.
y así vivimos temporalmente.
convencidos de que somos sólo eso. un enorme vacío existencial.

patrañas.
 

sábado, 26 de abril de 2014

la monjitas 3

ayer vi a una monja llorando cuando cuando se despedía de un hombre. no sé si era el padre, el hermano o el novio secreto pero me pareció una estupidez. eso de despedirse con el tren en marcha, como si fuera una película de amor. andá, no te la creo. si tanto te importa esa persona, bajá, decile todo lo que le querés decir y después tomate el buque sin tanto dramatismo.




la monjita 2

ayer presencié una de esas situaciones en las que alguien toma esa decisión que cambia el curso de su vida. una monja se despidió de un hombre en la estación del tren y cuando el coche estaba en movimiento, se largó a llorar con ganas. realmente podía verle el corazón roto, fue muy triste.
pero bueno, digamos que todos somos constructores de nuestro propio destino y, en este caso, la monja habrá elegido lo que confía que necesita su corazón, aun si para eso tiene que sufrir un poco.


la monjita

adolescente

ayer vi a una monja llorar de amor. y no te estoy hablando del amor a dios. se despidió de un hombre en la estación, y cuando el tren arrancó, se puso a llorar.
tuve ganas de decirle algo, no sé bien qué, pero casi me le acerco y le pongo mi mano en el hombro.
me quedé todo el viaje mirándola, pensando en que quizás había tomado la decisión equivocada. quizás tenía ganas de bajarse del tren y correr y decirle a ese hombre que lo quiere.
me dio pena, sí, pero más que nada me dio bronca. ¿cómo va a actuar así? qué ganas de sufrir que tienen algunos.

niño

mamá, esa monjita está triste porque extraña al hombre que se quedó en la estación. no me gusta que llore, ¿le decimos algo?
¿qué hacen las monjitas cuando están tristes, mamá?
¿qué hacés vos cuando estás triste?
decile algo. decile lo que me decís a mí para que me sienta mejor.

jueves, 24 de abril de 2014

día 7

alguna vez leí por ahí que el síndrome de la hoja en blanco no es consecuencia de la falta de ideas sino todo lo contrario. una pila de ideas en la cabeza se amontonan y pelean entre sí y hasta que no se logra desenmarañar esa bola, no hay forma de ordenar las oraciones en una hoja.
a pesar de que esta opinión me parece muy válida y lógica, pienso -con bastante desesperanza- que ése no es mi caso. es cierto que todo el mundo escucha voces y que todos tenemos permanentemente ideas en la cabeza. sin embargo, he llegado a la conclusión de que mis frases, esas que valdrían la pena a la hora de escribir, no logro escucharlas con claridad.

miércoles, 23 de abril de 2014

día 6

ser escritor por la negativa

si la acumulación de palabras una atrás de la otra, bien ordenaditas y coherentes, fuese el secreto del buen escritor, puedo afirmar -sin falsas modestias- que llegaría a ser una bastante buena.
lamentablemente, esa no es la clave del éxito.
y más lamentable aún, no creo ni que exista clave alguna.
sin embargo, de algo estoy segura: si en esa acumulación de palabras, pasa algo. si entre una palabra y otra se halla ese "no sé qué" más allá del buen uso de la gramática, serán esos intersticios (¡alabados sean ellos!) los que den cuenta de que, a veces, llenar doscientas páginas puede no significar nada en absoluto.

martes, 22 de abril de 2014

día 5

mire, yo entiendo que no me hayan seleccionado para el puesto. es decir, entiendo que había otras personas además de mí. o sea, a ver, cómo me explico. no quiero que suene a que le estoy exigiendo algo. pero usted comprenderá. yo me preparé mucho, ¿me entiende? a ver, cómo le explico. yo sabía todas las respuestas. todas las completé, ¿me entiende? o sea, a ver, ¿soy claro? es decir, comprende a qué viene mi pregunta. ¿cómo qué pregunta? lo que le acabo de decir. esto mismo, usted entiende, ¿no? a ver, pensemos juntos la situación. ¿entiende a dónde quiero llegar? a ver si puedo ser más claro. yo respondí todas las preguntas. y bueno, eso. a ver, lo que quiero decir es si yo respondí todas las preguntas entonces es porque de alguna forma sé, ¿o no?

lunes, 21 de abril de 2014

día 4

presionada por los minutos que la agobian, apura el paso para llegar primera sin darse cuenta de que la carrera la corre ella sola.
solita su alma, juega a saltar los dichos que le molestan.
solita su alma, escucha esas palabras capaces de quedarse en la mente eternamente.
solita y con su alma.
y los dichos
y las palabras.

de ella
y de su alma
y de nadie más.

domingo, 20 de abril de 2014

Qué se puede sentir...

Atrapado, habría dicho algún otario desanimado por la idea.
Encerrado, pudo haber enfatizado sin dudarlo otro.
Atorado, se habría atrevido a decir -para innovar- uno que se quería sumar a los otros.
Complicado, habría propuesto uno bien pensante, tomándose la barbilla entre el índice y el pulgar.
¿Preocupado?, podría haber preguntado el que quería hacerse el interesado.
¡Enfermo!, se aventuraría a aseverar ese, el que había fracasado antes.

Manga de atrofiados sentimentales. Incapaces de amar, de atreverse a sentir. Todos equivocados. Qué puede sentir uno al encontrarse día a día en la cama con la mujer más bella que ha existido, la más capaz, la del mejor oído, la de los cabellos más bonitos. ¿Qué se puede sentir sino felicidad?
Liberado
Descomprimido
Inoculado
Simplificado
Despreocupado.
Feliz.

Qué otra cosa.
¿No?

día 3

mientras ella piensa y piensa en los escritos de su vida, los libros de la biblioteca la miran desafiantes. entonces, deja de escribir y se siente desdichada desde los pies hasta el alma.
de repente, se da cuenta de que la mirada desafiante no viene de los libros sino de ella y vuelve a intentarlo.
y así pasan los días y las noches. en ese círculo vicioso que no deja de demostrarle que lo único desafiante es su propia cabeza.
ella lo sabe. pero es más fácil convivir tirándole la culpa a otros.



miércoles, 16 de abril de 2014

día 2

la estación siempre estuvo vacía. a esa hora casi nadie tomaba el tren.
¿cuántas personas viajan al trabajo a las cuatro de la mañana?
la mayoría de los pasajeros siempre fueron personas que, a sus ojos, parecían no tener rumbo. entes viajantes hacia ningún lado que le hacían compañía en el largo trayecto al trabajo.
por eso, ese día en que se le acercó y le habló, dudó varios segundos en responder. no parecía estar perdido ni tenía la imagen de alguien que no hubiese dormido aunque más no fuera un par de horas.
sus manos blancas, su perfume prominente y una camisa no arrugada por las horas del día, pusieron en alerta sus sentidos.
al comienzo hablaron poco y entrecortado. el clima está loco y las estaciones abandonadas.
con el paso del tren, las palabras comenzaron a fluir de otra forma. sus ideas flotaban por el aire y ella comenzó a sentir que ya no dominaba lo que pasaba.
su estación estaba cada vez más cerca y eso empezaba a angustiarla. no quería bajarse y ya no podía dejar de mirarlo. se sintió mareada unos segundos y unas repentinas ganas de acostarse le impidieron mover el cuerpo. todo pasó muy rápido y sólo recuerda que el suelo sucio del vagón le manchó el pulover color crema.
...

(continuar)  

cuando despertó no había nadie a su alrededor. lo primero que hizo por impulso fue buscarlo con la mirada. no estaba ni había rastros de que alguien hubiese pasado por ahí. ni el olor de su perfume, ni la huella de su cuerpo en el asiento.
se sentó y abrió su cartera. todo estaba tal como lo había guardado. los billetes doblados en el monedero y las tarjetas en el estuche plástico que alguna vez había comprado en ese mismo tren.





martes, 15 de abril de 2014

día 1

acá estoy. sentada en el escritorio haciendo lo que, por lo menos hoy, parece una tarea.
la tarea de escribir.
¿quién se atrevería a llamarlo así?
es que encaja tan bien:
en este momento escribo sobre algo que no sé si me interesa y lo hago con el esfuerzo mínimo necesario para que el texto tenga coherencia y cohesión.
tristemente me he convertido en una experta en escribir comentarios y mails informativos.
pero a la hora de ponerme las pilas para escribir literatura, bien gracias.
y entonces acá estoy, actuando bajo la presión que necesito para obligarme a hacer una de las actividades que más me apasionan en esta vida de simple mortal.
ojalá que aprenda.
y me discipline.
y mi autoestima suba
y lea más cosas que me ayuden a escribir mejor
y escriba
y escriba
y escriba

y entonces llegue el día en que le estame en la cara a mi actitud actual, el producto de mi actitud futura.