lunes, 30 de junio de 2014

el horóscopo predecía un gran día. salió de su casa de buen humor, rumbo a su cafecito de todas las mañanas. se sentó en la mesa de siempre y esperó a que el mozo lo atendiera.
mientras tanto, llamó a la oficina y pidió el reporte. nada que lo obligara a trabajar ese día.
llamó a su madre y escuchó sus pesares. nada que lo obligara a preocuparse.
llamó a su  hija y le recordó el encuentro pautado.
cuando el mozo llegó con el café, se largó a llorar.




miércoles, 4 de junio de 2014

ensayó frente al espejo las diferentes formas de tomarlo de cuello. casi no durmió en toda la noche pensando en el momento más propicio para matarlo. luego de dudar entre varias opciones, ahorcarlo le parecía la menos ruidosa y la más higiénica. se acostó vestido y con la soga entre las manos. así estaría preparado para ir a la oficina, en cuanto sonara el despertador. sin embargo, al levantarse con los primeros claros del día, una sensación asfixiante de cobardía paralizó su cuerpo. no sólo no iba a matarlo sino que tampoco iba a ir a trabajar. tirado en su cama nuevamente, lloró las horas que gastó en vano planeando lo que nunca se animaría a hacer.
mientras tanto su jefe, también en cama, comenzaba a sentir alivio después de toda una noche de inexplicables escalofríos.