domingo, 25 de agosto de 2013

Manumitido el autor (título abstenerse)

Mancuello entró al supermercado, debía buscar algo que cubriera la mancha del mantel.
Se le ocurrió que quizás alguna manufactura de esas que vendían allí podría ocultar el exabrupto.
Buscó en el lugar indicado, pero no halló más que maní y manteca.
Nada de eso le servía, tampoco la mandioca.
Sintiéndose maniatado, se le ocurrió una solución a su problema.
Recurriría al local de los Mansilla.
Entró en el bazar manteniéndose a una distancia adecuada de los productos de vidrio.
Manoseó todas las bandejas y tazones, pero ninguna era la indicada.
Mansilla el mayor se acercó a ofrecerle productos de diferentes maneras.
Maniquíes y manos de plástico no parecían ser las mejores opciones para lo que necesitaba.
Inclinose por unas mansiones de plásticos muy bellas, pero no terminaban de seducirle.
Al final, no parecía haber otra opción, debía hacerle caso a Manolo, el menor.
Lo único que le quedaba era mandar a hacer otro.
O quizás mejor, simplemente, comprar un mantel nuevo, y tratar de no mancharlo.
Al fin y al cabo, sólo se trataba de apender a manipular mejor los manjares.
Sobre todo cuando maniobraba cerca del teclado.
Lo único que le faltaba era terminar obligado a trabajar en manuscrito.


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