siempre se había sentido poderoso. todos sus empleados le tenían miedo y nadie jamás se había animado a contestar a sus barbaridades. cuando entraba a la oficina, un silencio de tumba invadía el espacio y él, con la cabeza bien erguida, se paseaba entre las mesas buscando la presa del día.
hasta que le tocó a ella. hacía meses que venía esperando el momento y finalmente lo tenía ahí, enfrente, mirándola de arriba abajo y saboreando los insultos que le iba a proferir.
pero no llegó a tiempo. ella actuó primero y con una actitud a la que estaba desacostumbrado, le dijo al oído la peor verdad que podía escuchar.
se comenta que a partir de ese momento todo cambió. dejó de pasearse por la oficina y los empleados comenzaron a trabajar un poco más tranquilos.
finalmente un día alguien se animó a preguntarle a la muchacha qué misterioso mensaje le había dicho que había causado tal cambio en él. ella, sin dejar de hacer lo que estaba haciendo, respondió como si no le importara: "le dije que no se esforzara, que dentro de mi historia, él siempre iba a ser una diminuta nota al pie".
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