nunca dudé de que el lobo se come a la abuelita ni tampoco que cenicienta se convierte en princesa.
que aladino tenga una lámpara mágica y alicia tome una poción que la hace medir veinticinco centímetros son cuestiones que jamás puse a debate.
no llegué a sorprenderme cuando descubrí que peter pan puede volar y nunca crece.
por eso no entiendo qué pasó que al besar al sapo, la que se convirtió en rana fui yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario