mientras ella piensa y piensa en los escritos de su vida, los libros de la biblioteca la miran desafiantes. entonces, deja de escribir y se siente desdichada desde los pies hasta el alma.
de repente, se da cuenta de que la mirada desafiante no viene de los libros sino de ella y vuelve a intentarlo.
y así pasan los días y las noches. en ese círculo vicioso que no deja de demostrarle que lo único desafiante es su propia cabeza.
ella lo sabe. pero es más fácil convivir tirándole la culpa a otros.
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