el día que se presentó, todos la estaban esperando ansiosos. por fin había llegado el momento.
muchos abrazos y muchas lágrimas ambientaban la bienvenida.
ella, aún un poco tímida, solamente atinaba a sonreir y a dejarse abrazar sin reparos.
mientras tanto, lo único que podía pensar era en que nunca había pasado por una situación similar. estaba un poco nerviosa y todos sus movimentos eran casi coreográficos. como si tuviera miedo de dar un paso en falso y arruinarlo todo.
lo que no imaginaba era que nadie estaba en condiciones de notar sus temores. por el contrario, todos estaban inmersos en una especie de burbuja emotiva que no les permitía ver nada más allá de la alegría.
y así decidieron permanecer por siempre.
cuando se hizo evidente que había aspectos que no coincidían e incluso cuando ella intentó sincerarse, nadie le llevó el apunte.
y entonces, con el paso del tiempo, se dio cuenta de que desde el comienzo todos sabían la verdad y simplemente habían elegido vivir de esa manera.
finalmente se habían percatado de que la felicidad también es una construcción que se logra mantener a voluntad.
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