se encontramon en el bar a la hora acordada. sin demasiados preámbulos, pidieron algo para comer y sacaron la lista.
empezó ella. leyó cada frase con pasión y un poco de enojo.
él la escuchó atentamente y en silencio.
cuando le tocó el turno, se puso los anteojos y respiró hondo.
ella cruzó sus brazos y se apoyó en el respaldo de la silla.
luego de las lecturas, ambos se tomaron unos minutos para decidir.
no fue fácil definir el asunto. ambos se destacaban por sus argumentos fuertes y convincentes.
pasado el tiempo estipulado, cada uno dio su veredicto.
llamaron al mozo y se fueron.
en la puerta, ella giró hacia la izquierda.
él, a la derecha.
ella, con la seguridad de que está llegando al lugar indicado.
él, con la convicción de que está saliendo de ese punto muerto.
y ambos, con la certeza de encontrarse a mitad de camino.
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